
Una vieja frase utilizada en Argentina es que, si así lo quiere, una persona podría cambiar de esposa o de religión, pero nunca podría cambiar de equipo de fútbol porque esos colores, como dice Ignacio Copani -
link-, no se cambian "ni aunque te lo pida Dios".
La película
"El secreto de sus ojos",que ayer ganara el
Premio Oscar a la Mejor Película Extranjera, vuelve a retomar este tema haciendo referencia a las "pasiones".
Con un final impresionante (del cuál no voy a hablar), la película cuenta la historia de Benjamín Espósito, un empleado judicial que 25 años atrás investigara un crimen y ahora, ya jubilado, decide escribir un libro sobre ese caso.
Les dejo un par de videos, conteniendo las que son, a mi gusto, algunas de las mejores secuencias de la película y que, obviamente, hablan de "las pasiones" de una persona cualquiera.
Para entender lo que sigue: ya descubrieron el nombre del asesino, conocen su casa, la de su familia, tienen sus cartas...pero a él no lo pueden encontrar. Del análisis de una de esas cartas, surgen las siguientes imágenes:
La continuación (una escena muy bien lograda desde lo cinematográfico. Observen que parece no haber cortes de imágen desde la toma del helicóptero hasta la realizada a nivel del cesped en el estadio):